2018, siglo XX: Una lectura sobre la Ley de Seguridad Interior

2018, siglo XX:

Una lectura sobre la Ley de Seguridad Interior

Jorge Terrones

I

Pertenecer a las filas del ejército es una aspiración que cuenta con pocos seguidores. Esto se comprueba cada año, cuando los jóvenes, quienes acuden más por obligación que por deseo, prestan su servicio militar. Los que hemos pasado por ahí sabemos que sólo hay espacio para la obediencia y las formas imperativas de la lengua, no para el diálogo. Recuerdo que un militar gritó marica a un compañero, porque lucía fatigado. Temeroso, no dijo nada, quizá porque temía que hubiera una represalia. Tampoco dije nada, porque pensé que era su problema, no el mío. A la distancia, observo una ofensa y dos silencios, y no sé cuál es más condenable, aunque sospecho que fue mi indiferencia. En esos casos, no justifico las acciones de los militares, pero las entiendo, pues la historia se repite: donde la obediencia y la disciplina se perciben como rostros de la sumisión, cuyo antifaz es el respeto, el otro es visto como un vasallo, no como un compatriota.

Si el titular del ejército indica a sus subordinados que deben matar a un narcotraficante, lo van a hacer; si demanda que no hablen, no hablarán. Claro, si al ejército se le dice que ayude a los mexicanos que fueron víctimas de un desastre natural, también lo hará. Arma de doble filo. Un cuchillo corta el pan, pero también la vida.

El primer párrafo de la nota de El Universal del día 15 de diciembre de 2017 es escalofriante: “El pleno de la Cámara de Diputados, avaló con 262 votos a favor, la Ley de Seguridad Interior, con la cual se pretende regular la participación de las fuerzas armadas en el combate contra la delincuencia organizada.» Un cuchillo no piensa por sí mismo y no se gobierna a sí mismo: es la mano derecha, que obedece al brazo derecho, que sigue una instrucción del cerebro.

II

“[…] la política descansa sobre cimientos necesarios y no puede discutirse con ligereza.” Emerson. La política.

III

La democracia nos ha enseñado que un argumento tiene el mismo valor que una especulación. El 12 de diciembre, Alejandro Madrazo, especialista del tema y uno de los principales opositores a la Ley, dirigiéndose a los políticos, dijo en el Senado: “Están ustedes discutiendo una ley que, bajo el artículo 26, permite autogobernarse al Ejército.” La clase política valoró la voz de un especialista como una opinión más, no como un hecho. Podemos discutir cualquier tema, dar nuestros puntos de vista, pero no hay discusión sobre un hecho, sino comprensión. Y el hecho es que a raíz de la Guerra contra el narcotráfico, la violencia en el país se disparó.

En ciertos temas, los políticos combaten el veneno con veneno. Si en la sociedad hay violencia, tratan de contrarrestarla con más violencia. Convencidos de que se trata de una campaña de salud, profieren comunicados donde escuchamos y leemos que la enfermedad se va a combatir con más enfermedad. Creo en la política como una posibilidad para la convivencia, pero descreo de la mayoría de los políticos, pues veo que gobiernan según sus filias y fobias, no según la razón.

262 políticos votaron a favor de la Ley de Seguridad Interior.

262 políticos no escucharon a la inteligencia de este país.

262 políticos. Una mayoría. Un número.

De derecha a izquierda, y de izquierda a derecha, no hay diferencia: 2-6-2. Capicúa.

Los que están a favor de esta ley no son nuestros contemporáneos. Anacrónicos, son intrusos en este tiempo, pues en su calendario siempre es un 2 de octubre de 1968.

IV

“Las repúblicas abundan en jóvenes ciudadanos que creen que las leyes hacen la ciudad, que el voto puede hacer o deshacer modificaciones profundas en las normas, en la forma de vida, en las actividades de la población, en el comercio, en la educación y en la religión; que cualquier medida, aunque fuese absurda, puede imponérsele al pueblo con sólo conseguir opiniones suficientes para convertirla en ley.” Emerson. La política.

V

“La democracia es un abuso de la estadística”. La frase es de Jorge Luis Borges, y es cierta. No hemos creado un instrumento de votación para declarar ganador, no al que  tiene más votos, sino al que tiene mejores ideas. Se me podrá objetar que cuando votamos, lo hacemos por nuestros ideales. No estoy convencido de que esto sea así. ¿Cuántos votan por llevar los colores de un partido político en su camiseta?, ¿cuántos por tradición política familiar o estatal?, ¿cuántos por el carisma del político?, ¿cuántos por el político que les garantice un trabajo?, ¿cuántos por amistad?, ¿cuántos por interés?, ¿cuántos por lealtad? La mayoría de la gente que vota está encerrada en algunas de las anteriores preguntas, y no en las siguientes: ¿cuántos votan por las ideas, los argumentos y los estudios de una sociedad, con independencia del color del partido o de la personalidad del candidato?, ¿cuántos por un posible beneficio colectivo?

¿Por qué causa o interés votaron nuestros políticos?

VI

“Pero los sabios saben que la legislación imprudente es una cuerda de arena que se desmorona al querer torcerla; que el Estado tiene que seguir, no guiar, el carácter y el progreso del ciudadano; pronto se derroca al más fuerte de los usurpadores y sólo los que edifican sobre ideas construyen para la eternidad.” Emerson. La política.

VII

Los políticos que votaron a favor de la Ley de Seguridad Interior, han dado facultades al Ejército para extender sus dominios. ¿Qué diálogo puede haber entre un hombre y un cuchillo?

VIII

“Que la forma de gobierno que prevalece es la que expresa la cultura existente en la población que lo tolera.” Emerson. La política.

IX

No toleremos esta ley. Seamos dignos de nuestro tiempo.

1 comentario en “2018, siglo XX: Una lectura sobre la Ley de Seguridad Interior”

  1. Me parece bastante convincente como abordas el tema, como se dice de la ciencia o la tecnología sobre el uso o su abuso, igual que el cuchillo o las acciones del ejército. La cuestión está en qué y quiénes mecen la cuna, qué ideologías e intereses.Y bajo qué circunstancias otorgas tu voto. Abrazo, Maestro!

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