Una lectura sobre ‘Nadie es profeta en su tierra’

“Composición poética en forma de carta, en que el autor se dirige o finge dirigirse

a una persona real o imaginaria, y cuyo fin suele ser moralizante,

instructivo o satírico.”

Cuarta acepción de “Epístola”. Real Academia de la Lengua Española.

“¡Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano!”

Las flores del mal. C. Baudelaire.

Las cartas de Enrique y una carta para Enrique:

un ensayo y un collage

Jorge Terrones

I

De la segunda mitad del siglo XX a la fecha, por decir lo menos, en Aguascalientes, como en la mayoría de los estados del país, no hay historia del arte, sólo anécdotas.

El 14 de febrero de 2019, en la galería del Centro de Artes Visuales (CAV) del Instituto Cultural de Aguascalientes, se inauguró la exposición Nadie es profeta en su tierra: historia reciente y definitiva del arte actual en Aguascalientes, de Enrique López Llamas. Son varios los elementos que la componen, pero quiero centrarme en las obras que tienen relación con el género epistolar: “Lo propio es ajeno, lo ajeno es propio (la última carta que escribiré a Aguascalientes)”, que es un collage; y “Tres cartas de amor, dirigidas a tres destinatarios distintos, para hablar de esta exposición y la historia del arte en Aguascalientes”, que son tres impresiones digitales, donde se muestran, como el título lo indica, sendas cartas.

2, lo ajeno es propio

«Lo propio es ajeno, lo ajeno es propio (la última carta que escribiré a Aguascalientes)»

Enrique López Llamas, 2019

6, cartas

«Tres cartas de amor, dirigidas a tres destinatarios distintos, para hablar de esta exposición y la historia del arte en Aguascalientes»

Enrique López Llamas, 2019

9, carta

Fragmento de la carta que se encuentra del lado izquierdo en «Tres cartas de amor, dirigidas a tres destinatarios distintos, para hablar de esta exposición y la historia del arte en Aguascalientes»

Enrique López Llamas, 2019

10, carta

Fragmento de la carta que se encuentra en la parte central en «Tres cartas de amor, dirigidas a tres destinatarios distintos, para hablar de esta exposición y la historia del arte en Aguascalientes»

Enrique López Llamas, 2019

11, carta

Fragmento de la carta que se encuentra del lado derecho en «Tres cartas de amor, dirigidas a tres destinatarios distintos, para hablar de esta exposición y la historia del arte en Aguascalientes»

Enrique López Llamas, 2019

II

Enrique, qué joven estás. Veo tu trabajo y no dejo de pensar en tu juventud, pero hay algo misterioso que no alcanzó a descifrar. Hay mucha violencia. Cuando los terroristas destruyen parte de la cultura de un pueblo, de inmediato los condenamos y nos entristecemos. Esa clase de violencia coquetea con la muerte. Coqueteaste con ella y ella te ha elegido, pero todavía no lo sabes.

III

Lo mejor de la ciudad de Aguascalientes es el cielo; lo peor, la hipocresía, que es hija de la vulgaridad y la ironía. En el cotidiano, la gente de Aguascalientes la practica, aun desconociendo a la pareja que la procreó. Con idéntica devoción, por ejemplo, es fiel en las iglesias e infiel en los moteles. Dice una cosa; hace otra. Con sus artistas no hay diferencia: Saturnino Herrán murió a los 31 años; Jesús F. Contreras, a los 36; José Guadalupe Posada vivió mucho más que ellos, pero al morir fue arrojado a la fosa común. La ciudad que no les dio demasiada importancia en vida, es la misma que ahora les rinde tributo. Ignorados un día, encumbrados al otro. No quiero decir que este rasgo sea exclusivo de nosotros, los hidrocálidos. Digo lo que considero es una descripción, no una crítica: conozco muy bien la claridad de su cielo y los espejismos de su gente. La moral del pueblo aguascalentense no resulta ejemplar, pero es innegable que su ambivalencia es artísticamente atractiva.

IV

Enrique, nadie es profeta en su tierra. Creo que te lo había dicho: Posada murió en la miseria; Herrán, a los 31 años; Contreras igualmente murió joven. Al parecer, el requisito para ser profeta es morir a temprana edad. Leí que “para ser artista se necesita de una tragedia”. No hace falta que me des tu opinión, pues la conozco. Sé que la apruebas, aunque me hubiera gustado que te quedaras más tiempo con nosotros.

V

Meses antes de la inauguración, Enrique López Llamas convocó a decenas de sus pares aguascalentenses y les pidió que le donaran una pieza. En otras palabras, les dijo que haría una exposición colectiva, lo cual fue cierto. Lo que no dijo fue que iba a manipular las obras. 50 artistas participaron, y al hacerlo, firmaron un documento donde cedían a López Llamas los derechos. Cada obra que se le entregó a López Llamas fue destruida con una podadora. Eso es lo obvio, porque en la exposición se muestra el video donde las obras se hacen añicos, pero otra lectura también es admisible: no las destruye, sino que las reconstruye. Ora pintura, ora papel, ora madera, los residuos de cada una fueron usados por López Llamas para crear dos obras: un collage y un cuadro. El primero es un obra de obras; el segundo, un cuadro de marcos. En la superficie, Nadie es profeta en su tierra jugó con los artistas y su arte, ya que se apropió de sus nombres, de sus trabajos: 50 artistas fueron firmados por uno; 50 títulos fueron sintetizados a uno. En el fondo, la violencia que ejerció López Llamas, no fue sobre un grupo de creadores, sino sobre el presente y el pasado del arte en Aguascalientes. A los artistas que participaron les disparó en el sitio más sensible: su ego; al público que atendió la exposición le golpeó en lo que menos tiene como colectividad: memoria. Y sin embargo, al destruir el ego y al destruir la memoria, hizo que pensáramos sobre ambos aspectos. La vanidad la podemos dejar a un lado, pues le atañe a unos cuantos, pero la memoria es un asunto que nos compete a todos: lo que hizo López Llamas es un reflejo de lo que hacen las instituciones y los espectadores con su arte más inmediato: lo celebran en las inauguraciones, lo destruyen cuando no lo resguardan. Las exposiciones envejecen y mueren en cuanto se acaban, pues nadie habla de ellas. Lo que no se conserva, queda en el olvido: o sea, se destruye.

1, basta ya de soportar

«Basta ya de soportar»

Enrique López Llamas, 2019

3, ambas

Enrique López Llamas, 2019

4, títulos

Enrique López Llamas, 2019

7, destrucción

«Lecciones sobre historia»

Enrique López Llamas, 2019

VI

Enrique, te hiciste de las imágenes y de las palabras de otros. Yo diría, sin embargo, que tu collage es una declaración ante la vida. Los artistas visuales trabajan con la luz. Ese contacto tan directo los hace ser longevos, porque se nutren de la vida del sol. Los artistas logran lo que nadie más: asir la luz y recrearla. Como los árboles, sobre todo los robustos, como los artistas, sobre todo los buenos, la luz los hace fuertes, pero también los hace convivir con una enorme sombra. Hay otros artistas, los favoritos de los dioses, que le dan la espalda a la luz y abrazan su sombra. Esos mueren jóvenes. ¿Estoy en lo cierto si digo que elegiste ésta última opción? No sé qué opines, pero creo que los artistas son los únicos que eligen su destino. Luz o sombra. No me creas o no me creas mucho. O sí.

VII

Desde un punto de vista ético, quizá los artistas fueron engañados, pero desde un punto de vista artístico, el gesto sólo admite una expresión, que se alcanza a intuir en el título: los ironizó. El día del amor y la amistad, López Llamas demostró que el temperamento hidrocálido es un buen tema para el arte; que la violencia es útil para discutir lo que tenemos, desde la historia del arte, como estado; que estamos lejos de una historia del arte en Aguascalientes.

VIII

Enrique, hiciste un collage con elementos que originalmente no te pertenecían, pero que te apropiaste y desmembraste. No sólo eso, también oscureciste las piezas originales. ¿Recuerdas lo que te dije sobre la luz y la sombra? Elegiste lo segundo, ¿verdad?, ¿eres consciente de que tu muerte estaba anunciada desde esta fecha? Estás a 16 años de encontrarte con tu soga, pero ya la has profetizado. Nadie es profeta en su tierra, salvo ustedes, los artistas de la sombra.

IX

López Llamas y las sobras del arte que 50 artistas le dieron deberían de quedar en un capítulo de la historia del arte, pero me temo que serán rebajados a anécdota.

X

Enrique, hace 50 años expusiste tu desmembramiento. Te escribiré pronto.

8, guzmán

Desmembramiento (collage y óleo sobre tela)

Enrique Guzmán, 1969

Nadie es profeta en su tierra: historia reciente y definitiva del arte actual en Aguascalientes
Hasta el 17 de marzo de 2019.
Galería del Centro de Artes Visuales. Aguascalientes.

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