Funferial: variación del texto de sala de la exposición ‘Funferal’, de Francisco Ledesma

 

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Funferial:

variación de un texto de sala

Jorge Terrones

 

I

Funferall es una eufónica palabra que aparece en el Finnegans Wake, de James Joyce, donde comulgan funeral y fun for all. Quizás eso sea ese libro: música, arte-ritual y divertimento.

 

II

Francisco Ledesma es un artista que participa de la nutrida y selecta tradición pictórica de Aguascalientes, que es una de las potencias artísticas de México, que es una de las potencias artísticas del mundo. No, me faltó un adjetivo: es un artista raro. Son tres los detalles que me hacen pensarlo: casi no ha expuesto; ha desarrollado una técnica pictórica; y ha leído la obra de James Joyce. De esta tríada, la que me resulta más extraña es la tercera, pues incluso en el mundo literario escasean los lectores del irlandés.

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III

En 2006, con base en dispersión de óleo, la técnica que Ledesma ha desarrollado a lo largo de décadas, Ledesma inició una serie pictórica sobre el Finnegans Wake. De acuerdo a lo que me ha dicho, la última pieza la tiene fechada en 2015. A lo largo de casi 10 años ha creado alrededor de 50 obras. ¿Habrá más artistas mexicanos que hayan hecho algo similar? Hasta ahora no he encontrado otro registro, ni en México ni en Hispanoamérica, por lo que es altamente probable que ésta sea la primera vez que un artista mexicano, por decir lo menos, o un artista de nuestra lengua, por decir lo más, crea una serie sobre el libro de James Joyce.

 

IV

Guardo el recuerdo del origen de nuestra conversación sobre el Finnegans Wake. Fue en 2011. Me encontré a Ledesma en una exposición. Él traía consigo un libro sobre Joyce. Cuando me di cuenta de ello, le pregunté si había leído el inquietante texto del autor irlandés. Sí, me dijo. No le creí. Como muchos, pensaba que era un libro para verse, no tanto para leerse. Ledesma me dijo que la historia de la humanidad estaba ahí. Su juicio me pareció desproporcionado, pero no se lo dije. Ignoro si Ledesma conserve su interpretación de la obra joyceana, pero yo sí he cambiado la mía: es un libro, no tanto para leerse, sino para escucharse, pues a lo largo de sus páginas me he sentido como un ejecutante de palabras. Esta impresión la veo comprobada en la obra de Ledesma, ya que el artista pintó palabras que le parecían hermosas, enigmáticas o interesantes, no tanto por su peso semántico, sino por su cualidad musical.

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V

El Finnegans Wake fue publicado en 1939. Durante décadas, muchos de sus lectores han perdido orientación cuando navegan por sus páginas. Al menos esa fue mi experiencia, hasta que entendí que es menos un libro que una partitura. Para no perderse, hay lectores que gustan de los puntos cardinales en un libro: ¿cuál el norte, cuál el sur; dónde el este, dónde el oeste? Una brújula es menos importante que un metrónomo en el Finnegans Wake. La obra de Joyce dice lemas francos: “A way a lone a last a loved a long the riverrun”, leemos al final y al inicio del libro. Ahí hay palabras, sí, pero también sonidos. Sobre Ledesma diría que también hay que aprender a escucharlo: desde la antigüedad, los sabios nos han dicho que la pintura es poesía callada. Y sí, porque el silencio también se escucha. Lo que leo en Joyce es música; lo que veo en Ledesma es pintura para escucharse.

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Funferal

Francisco Ledesma

Galería del CIELA – Fraguas (Aguascalientes)

Del 21 de junio al 19 de julio de 2019

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